-Nota: cliquear en las imagenes para tamaño completo.-
Fin del viaje.
Ahora si, dejo atras mi ciudad natal por un tiempo, y regreso a la capital. A volver a la rutina, aunque traigo conmigo, los matices y colores que mas de un dia, le dieron un respiro a mis dias.
Claro amanecer blanco y frio rosa para los lunes.
Lejano y con algunas nubes pinceladas para los dias martes.
Calido -y aun dormido- asomando para el desayuno de los miercoles.
Fresco y extrovertido como un encuentro casual de jueves.
Diurno amanecer que se coma la luz que falta en la noche larga de los viernes.
Oportuno miel para un picnic postergado. Es hoy o nunca. Sabado.
Intenso pero sutil, paradojico y desencontrado domingo, ultimo y primero.
Lo hubiese elegido gris, pero siempre termina naranja y con radios de AM.
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Para cerrar el viaje dire, que antes de correr, hay que aprender a caminar. Antes de abrir los ojos y conocer al mundo, hay que conocerse a uno mismo. Una vuelta por la ciudad natal, es a veces, el viaje mas largo. Y vale la pena.
Ahora si, a sacarle punta a los pies. Proximo destino: el fin del mundo.
lo que esta bien lo que esta mal libertad flotando en una bottela de desesperacion angustia cronicas de un viaje al fin del mundo los sueños de un hombre lobo en la ciudad
Caminantes
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28 de abril de 2010
11 de abril de 2010
Un viaje al Pasado. - Parte2
Asi como vino, la tormenta se fué. Me di una ducha y me fui yo tambien a disfrutar un poco mas en mi ciudad natal. La noche es la misma, fria por fuera, y calida por dentro. Desde la acera ya se puede oir la musica desde el interior de algunos puntos clave para sentarse a pasar un rato agradable. Bares, cafes, rostros crecidos, caras nuevas.
Dia 2, 10.30pm
Amigo y ex-compañero de escuela del dueño, llegue a Suton 212, para comer, escuchar un poco de buena musica en vivo, y mas tarde tomar algo en la barra.
Para los que somos de buen comer, aqui se puede degustar mariscos bien frescos, pezcados, carnes y pastas, en un ambiente muy acogedor y una atencion espectacular.
Dia 3, 11.00pm
En la Comarca, se comen las mejores pizzas capresse de toda la costa. Cenamos en compañia, charlamos, nos reimos, discutimos, en fin, pasamos un rato muy agradable.
Dia 4, 02.00am
Y mas tarde, cuando el sonido aumenta su volumen, se beben unos tragos espectaculares. Claro, quien es mas clasico, encuentra su compañero de medida chica on the rocks.
Dia 4, 04.00am
La Vieja Jirafa. Antiguamente del actual dueño de suton y ex-compañero mio de escuela. Al pasar por aqui encontre a uno de mis mejores amigos que hacia tiempo no veia. Preparamos unos bloody mary y las horas se pasaron sin pensarlo.
Algunos, cuando la musica deja de sonar, siguen dormidos.
Algunos estuvieron toda la vida dormidos, y otros vivien sus sueños.
Con los oidos un tanto tapados y los dedos frios, se hace la hora del amanecer a la playa.
No hay nada como esos minutos. Es en esos pequeños momentos, en que uno pierde la nocion del timpo, hora, y espacio.
En el proximo texto, la tercera y ultima parte del viaje a mi ciudad natal, las fotos del amanecer y el regreso a la Capital.
Un saludo en la lejania.
Dia 2, 10.30pm
Amigo y ex-compañero de escuela del dueño, llegue a Suton 212, para comer, escuchar un poco de buena musica en vivo, y mas tarde tomar algo en la barra.
Para los que somos de buen comer, aqui se puede degustar mariscos bien frescos, pezcados, carnes y pastas, en un ambiente muy acogedor y una atencion espectacular.
Dia 3, 11.00pm
En la Comarca, se comen las mejores pizzas capresse de toda la costa. Cenamos en compañia, charlamos, nos reimos, discutimos, en fin, pasamos un rato muy agradable.
Dia 4, 02.00am
Y mas tarde, cuando el sonido aumenta su volumen, se beben unos tragos espectaculares. Claro, quien es mas clasico, encuentra su compañero de medida chica on the rocks.
Dia 4, 04.00am
La Vieja Jirafa. Antiguamente del actual dueño de suton y ex-compañero mio de escuela. Al pasar por aqui encontre a uno de mis mejores amigos que hacia tiempo no veia. Preparamos unos bloody mary y las horas se pasaron sin pensarlo.
Algunos, cuando la musica deja de sonar, siguen dormidos.
Algunos estuvieron toda la vida dormidos, y otros vivien sus sueños.
Con los oidos un tanto tapados y los dedos frios, se hace la hora del amanecer a la playa.
No hay nada como esos minutos. Es en esos pequeños momentos, en que uno pierde la nocion del timpo, hora, y espacio.
En el proximo texto, la tercera y ultima parte del viaje a mi ciudad natal, las fotos del amanecer y el regreso a la Capital.
Un saludo en la lejania.
2 de abril de 2010
Un viaje al Pasado. - Parte1
Nota: cliquear en las imagenes para tamaño completo.
Y un dia, me propuse, menos palabras, y mas accion.
Decidi, antes de hacer el proximo viaje grande para el que me estoy preparando (ya contare el destino), hacer un viaje a mi ciudad natal, a mis playas, bosques, barrio.
Actualmente estoy en la Capital, a 6 horas viaje de mi ciudad natal. Por lo que hice un bolso pequeño, y con camara en mano, emprendi el viaje.
El primer tramo del viaje lo hice en tren, atravezando la Capital. El segundo tramo y ahora si, rumbo a la costa, lo hice en micro. Tengo que reconocer que viajar me hace reflexionar, me transforma en hombre de palabras secas y mirada perdida.
Anécdota: recuerdo la primera vez que pise la Capital y viaje en tren, con sonrisa de oreja a oreja por estar viajando en lo que parece un ciempies volador, atonito por el movimiento de los vagones y el sonido tuc.tuc-tuc.tuc sobre la via. No pude dejar de notar la victoria de la rutina sobre las caras insulsas e inexpresivas de los viajeros, sumergidos en el trajin de la city, sin percatarse siquiera del espectaculo sobre el que regresan a sus casas todos los dias.
Despues de aproximadamente 600Km de reflexion, finalmente llegue a Casa. Todo estaba igual, mas bonito tal vez, pero igual al fin. Sin embargo, las dimensiones eran ahora otras, creo que recordaba todo un tanto mas grande. El cafe de la esquina seguia ahí, Don Anibal aun trabajaba en su galpon detras de la casa vecina a la mia, el pinar aun tenia ese aroma a madera y hoja fresca, y el mar, siempre ahi, esperandome, comprendiendome.
Dia 1. 19.00 hs
Lo primero que hice, fue ir a mi playa. En los dias de infancia, el mar fue un lugar donde detenerme a pensar, donde estar a salvo, donde encontrar tranquilidad. De alguna forma, siempre encontre paz entre las olas. No hay lugar en el mundo donde me sienta mas a gusto.
A pesar de disfrutar mucho mi rato a solas en la playa, un sonido me distrajo, y en la distancia pude reconocer una melodia amiga.

Fuera de foco: Decidi acercarme, y al ver que este antiguo compañero de barrio no se percato de mi presencia, decidi sencillamente disfrutar de la buena musica, y de pronto, unos chicos aparecieron con su pelota en escena.
Dia 2. 17.00 hs.
Seguramente soplaba hacia ya unos cuantos dias viento norte, porque a lo lejos el pampero venia comiendo territorio. Esta tormenta, que se lleva todo durante 15 minutos y luego sale el sol, es muy comun en mi ciudad. El calmo silencio -calma chicha en la jerga nautica-, el mar verde esmeralda y un azul cada vez mas oscuro tiñendose de gris, son la antesala de la tormenta. Permaneci unos 7 minutos mas en la playa y regrese a casa a dejar la camara para volver a la playa. No hay nada como meterse al mar unos minutos antes de la tormenta.
Una vez en mi casa nuevamente, me di una ducha, en la noche saldria a perderme entre las caras conocidas y al otro dia, iria a ver el amanecer como hacia tiempo no lo hacia, como en aquellos tiempos.
En el proximo texto, las fotos del dia 3.
Un saludo en la lejania.
Y un dia, me propuse, menos palabras, y mas accion.
Decidi, antes de hacer el proximo viaje grande para el que me estoy preparando (ya contare el destino), hacer un viaje a mi ciudad natal, a mis playas, bosques, barrio.
Actualmente estoy en la Capital, a 6 horas viaje de mi ciudad natal. Por lo que hice un bolso pequeño, y con camara en mano, emprendi el viaje.
El primer tramo del viaje lo hice en tren, atravezando la Capital. El segundo tramo y ahora si, rumbo a la costa, lo hice en micro. Tengo que reconocer que viajar me hace reflexionar, me transforma en hombre de palabras secas y mirada perdida.
Anécdota: recuerdo la primera vez que pise la Capital y viaje en tren, con sonrisa de oreja a oreja por estar viajando en lo que parece un ciempies volador, atonito por el movimiento de los vagones y el sonido tuc.tuc-tuc.tuc sobre la via. No pude dejar de notar la victoria de la rutina sobre las caras insulsas e inexpresivas de los viajeros, sumergidos en el trajin de la city, sin percatarse siquiera del espectaculo sobre el que regresan a sus casas todos los dias.
Pensé, espero nunca llegar a eso. No perder de vista lo que se encuentra en cada cosa.
Despues de aproximadamente 600Km de reflexion, finalmente llegue a Casa. Todo estaba igual, mas bonito tal vez, pero igual al fin. Sin embargo, las dimensiones eran ahora otras, creo que recordaba todo un tanto mas grande. El cafe de la esquina seguia ahí, Don Anibal aun trabajaba en su galpon detras de la casa vecina a la mia, el pinar aun tenia ese aroma a madera y hoja fresca, y el mar, siempre ahi, esperandome, comprendiendome.
Dia 1. 19.00 hs
Lo primero que hice, fue ir a mi playa. En los dias de infancia, el mar fue un lugar donde detenerme a pensar, donde estar a salvo, donde encontrar tranquilidad. De alguna forma, siempre encontre paz entre las olas. No hay lugar en el mundo donde me sienta mas a gusto.
A pesar de disfrutar mucho mi rato a solas en la playa, un sonido me distrajo, y en la distancia pude reconocer una melodia amiga.

Fuera de foco: Decidi acercarme, y al ver que este antiguo compañero de barrio no se percato de mi presencia, decidi sencillamente disfrutar de la buena musica, y de pronto, unos chicos aparecieron con su pelota en escena.
Dia 2. 17.00 hs.
Seguramente soplaba hacia ya unos cuantos dias viento norte, porque a lo lejos el pampero venia comiendo territorio. Esta tormenta, que se lleva todo durante 15 minutos y luego sale el sol, es muy comun en mi ciudad. El calmo silencio -calma chicha en la jerga nautica-, el mar verde esmeralda y un azul cada vez mas oscuro tiñendose de gris, son la antesala de la tormenta. Permaneci unos 7 minutos mas en la playa y regrese a casa a dejar la camara para volver a la playa. No hay nada como meterse al mar unos minutos antes de la tormenta.
Una vez en mi casa nuevamente, me di una ducha, en la noche saldria a perderme entre las caras conocidas y al otro dia, iria a ver el amanecer como hacia tiempo no lo hacia, como en aquellos tiempos.
En el proximo texto, las fotos del dia 3.
Un saludo en la lejania.
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