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Y un dia, me propuse, menos palabras, y mas accion.
Decidi, antes de hacer el proximo viaje grande para el que me estoy preparando (ya contare el destino), hacer un viaje a mi ciudad natal, a mis playas, bosques, barrio.
Actualmente estoy en la Capital, a 6 horas viaje de mi ciudad natal. Por lo que hice un bolso pequeño, y con camara en mano, emprendi el viaje.
El primer tramo del viaje lo hice en tren, atravezando la Capital. El segundo tramo y ahora si, rumbo a la costa, lo hice en micro. Tengo que reconocer que viajar me hace reflexionar, me transforma en hombre de palabras secas y mirada perdida.
Anécdota: recuerdo la primera vez que pise la Capital y viaje en tren, con sonrisa de oreja a oreja por estar viajando en lo que parece un ciempies volador, atonito por el movimiento de los vagones y el sonido tuc.tuc-tuc.tuc sobre la via. No pude dejar de notar la victoria de la rutina sobre las caras insulsas e inexpresivas de los viajeros, sumergidos en el trajin de la city, sin percatarse siquiera del espectaculo sobre el que regresan a sus casas todos los dias.
Pensé, espero nunca llegar a eso. No perder de vista lo que se encuentra en cada cosa.
Despues de aproximadamente 600Km de reflexion, finalmente llegue a Casa. Todo estaba igual, mas bonito tal vez, pero igual al fin. Sin embargo, las dimensiones eran ahora otras, creo que recordaba todo un tanto mas grande. El cafe de la esquina seguia ahí, Don Anibal aun trabajaba en su galpon detras de la casa vecina a la mia, el pinar aun tenia ese aroma a madera y hoja fresca, y el mar, siempre ahi, esperandome, comprendiendome.
Dia 1. 19.00 hs
Lo primero que hice, fue ir a mi playa. En los dias de infancia, el mar fue un lugar donde detenerme a pensar, donde estar a salvo, donde encontrar tranquilidad. De alguna forma, siempre encontre paz entre las olas. No hay lugar en el mundo donde me sienta mas a gusto.
A pesar de disfrutar mucho mi rato a solas en la playa, un sonido me distrajo, y en la distancia pude reconocer una melodia amiga.
Fuera de foco: Decidi acercarme, y al ver que este antiguo compañero de barrio no se percato de mi presencia, decidi sencillamente disfrutar de la buena musica, y de pronto, unos chicos aparecieron con su pelota en escena.
Dia 2. 17.00 hs.
Seguramente soplaba hacia ya unos cuantos dias viento norte, porque a lo lejos el pampero venia comiendo territorio. Esta tormenta, que se lleva todo durante 15 minutos y luego sale el sol, es muy comun en mi ciudad. El calmo silencio -calma chicha en la jerga nautica-, el mar verde esmeralda y un azul cada vez mas oscuro tiñendose de gris, son la antesala de la tormenta. Permaneci unos 7 minutos mas en la playa y regrese a casa a dejar la camara para volver a la playa. No hay nada como meterse al mar unos minutos antes de la tormenta.
Una vez en mi casa nuevamente, me di una ducha, en la noche saldria a perderme entre las caras conocidas y al otro dia, iria a ver el amanecer como hacia tiempo no lo hacia, como en aquellos tiempos.
En el proximo texto, las fotos del dia 3.
Un saludo en la lejania.